Discurso pronunciado por el Primer Ministro del Japón, Sr. Naoto Kan, en la ceremonia del Parque Memorial de la Paz en Hiroshima, 6 de agosto de 2011.

 

(Traducción provisoria)

 

         En ocasión de la Ceremonia del Parque Memorial de la Paz en Hiroshima, rindo hoy aquí un sincero homenaje a las almas de las víctimas de la bomba atómica. Expreso, además, mi profunda solidaridad hacia quienes todavía sufren las consecuencias de la bomba atómica.

 

         Nadie debe olvidar, ni repetir, los horrores causados por las armas nucleares aquí en Hiroshima, hace 66 años. En nombre del Gobierno del Japón, prometo que Japón, el único país que experimentó la devastación nuclear en la guerra, respetará su Constitución y mantendrá con firmeza los Tres Principios No Nucleares para eliminar definitivamente las armas nucleares y garantizar la paz mundial eterna.

 

         Japón está firmemente decidido a guiar a la comunidad internacional para hacer realidad “un mundo sin armas nucleares” y hemos puesto en práctica ese principio hasta el día de hoy. El año pasado, Japón presentó el borrador de una resolución titulada “Acción mancomunada hacia la eliminación total de las armas nucleares” ante la Asamblea General de Naciones Unidas, junto a otros 90 Estados auspiciantes, el mayor número en la historia, incluida los Estados Unidos, entre otros, y la resolución fue adoptada por una mayoría aplastante. Más aún, para implementar en forma continua los acuerdos alcanzados en la Conferencia de Revisión de las Partes del Tratado de no Proliferación de Armas Nucleares (TNP), el año pasado, Japón lanzó la Iniciativa de Desarme y No Proliferación (IDNP), que abarca a un grupo trans-regional de países que no poseen armas nucleares. El Gobierno del Japón encabeza el debate internacional en las áreas de desarme y no proliferación, realizando actividades en colaboración con otros países que comparten la misma determinación.

 

         Contar los horrores de las armas nucleares a las futuras generaciones es una responsabilidad histórica de Japón ante el mundo. En la ceremonia del año pasado, propuse que Japón despachara “Embajadores Especiales para la Desnuclearización”. Hasta el momento, un total de 17 víctimas de la bomba atómica de Hiroshima participaron en viajes alrededor del mundo para contar sus historias personales. Atrajeron la atención sobre la tragedia provocada por las armas nucleares y destacaron la importancia de la paz en el mundo entero. Desearía expresar mi reconocimiento a todos los Embajadores de la Desnuclearización por su abnegada cooperación. Además, hemos iniciado la traducción a otros idiomas de los relatos sobre la bomba atómica, con la cooperación de las víctimas, para presentarlos al mundo. La pasión y el interés de los habitantes de Hiroshima son indispensables para potenciar el impulso en favor del desarme nuclear. Japón trabajará junto a todos para difundir actividades relacionadas con la educación sobre el desarme y no proliferación nuclear en el mundo.

 

         En la actualidad, aún hay personas que sufren las secuelas de la bomba atómica. El Gobierno del Japón ha venido implementando medidas integrales de apoyo a estos individuos en las áreas de salud, atención médica y seguridad social. Continuaremos realizando todos los esfuerzos posibles para que, quienes aguardan que les sea reconocido el padecimiento de una enfermedad derivada de la bomba atómica, reciban el reconocimiento lo antes posible. Para debatir sobre un sistema adecuado al respecto, una comisión investigadora viene realizando reuniones, con la participación de expertos, grupos de víctimas de la bomba atómica y otras personas afectadas, desde diciembre pasado. Continuaremos abordando el tema del apoyo a las víctimas de la bomba atómica de una manera cordial teniendo firmemente en cuenta las opiniones de las víctimas ancianas.

 

         El Gran Terremoto del Este de Japón, ocurrido el 11 de marzo de 2011, dañó gravemente la Central de Energía Nuclear Fukushima perteneciente a la Tokyo Electric Power Company. El posterior accidente nuclear, de gran magnitud y que se extiende en el tiempo, causó la emisión de materiales radiactivos y generó una enorme preocupación en Japón y en el mundo entero.

 

         El Gobierno del Japón, hondamente preocupado por esta situación sin precedente, ha implementado todas las medidas posibles para poner fin a este incidente lo más rápido posible y evitar riesgos para la salud. También hemos recibido la asistencia de la Prefectura de Hiroshima, la Ciudad de Hiroshima y la Universidad de Hiroshima, entre otros, para medir los niveles de radiación y enviar equipos médicos especializados en exposición radiactiva. Gracias a estos esfuerzos, la situación está llegando una estabilidad gradual. No obstante, quedan muchos desafíos por delante y continuaremos realizando todos los esfuerzos posibles por resolver este problema.

 

         Japón también está trabajando en la revisión de su política energética, partiendo de cero. Lamento profundamente la confianza en el “mito de la seguridad” de la energía nuclear. Llevaré a cabo una verificación exhaustiva acerca de la causa de este accidente e implementaré medidas correctivas fundamentales para garantizar la seguridad. Al mismo tiempo, Japón reducirá su nivel de dependencia de la generación de energía nuclear, teniendo como meta llegar a ser una sociedad no dependiente de la misma.

 

         Creo que es nuestra responsabilidad considerar a este incidente como una nueva enseñanza para toda la humanidad, y transmitir lo que hemos aprendido a los habitantes del mundo y a las generaciones futuras.

 

         Desearía finalizar este mensaje ofreciendo mis sentidas plegarias por el descanso de las almas de las víctimas de la bomba atómica y mis mejores deseos para el futuro de los sobrevivientes de la bomba atómica y las familias de los difuntos. Asimismo, ruego por el bienestar de todos los participantes que están aquí presentes y los habitantes de la ciudad de Hiroshima. Prometo una vez más que Japón realizará todos los esfuerzos posibles para eliminar las armas nucleares y alcanzar la paz mundial eterna, con el fin de no repetir nunca más los horrores generados por las armas nucleares.

 

6 de agosto de 2011

                                                                                     Naoto Kan

Primer Ministro del Japón