DISCURSO DE SU EXCELENCIA, SEÑOR NAOTO KAN, PRIMER MINISTRO DEL JAPÓN ANTE LA 65° ASAMBLEA GENERAL DE NACIONES UNIDAS

 

24 de septiembre 2010

Nueva York

 

 

 

Sr. Presidente,

Distinguidos delegados,

Señoras y Señores

 

         Quiero expresar mis sinceras felicitaciones a Su Excelencia Sr. Joseph Deiss al asumir la presidencia de la 65° Asamblea General de Naciones Unidas. También expreso mi agradecimiento a Su Excelencia Dr. Ali Abdussalam Treki por sus esfuerzos en la asamblea anterior. Me gustaría asimismo manifestar mis respetos a su Excelencia el Secretario General Ban Ki-moon por su liderazgo.

 

         Hace sesenta y cinco años, en los tiempos de la creación de las Naciones Unidas, Japón, en su situación posterior a la Segunda Guerra Mundial, enfrentó retos similares a los que afrontan en la actualidad los países en desarrollo. Para superar esas dificultades, Japón recibió considerable ayuda de la comunidad internacional. Por esa razón, Japón tiene un interés especial en alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que constituyen el tema principal de la Asamblea General este año.

 

         En esta oportunidad, la comunidad internacional enfrenta una serie de retos entre los cuales se cuentan la pobreza, el hambre, las enfermedades infecciosas, la proliferación de armas de destrucción masiva y misiles, conflictos regionales y problemas ambientales globales.

 

         Me siento profundamente honrado de haber recibido esta oportunidad para hablarles de mi idea acerca del rol que el actual Japón debería desempeñar en la comunidad internacional sobre la base de su experiencia.

        

         Me gustaría comenzar compartiendo con ustedes una idea muy importante. Estoy firmemente convencido de que la función que debe cumplir el líder de un país es crear una sociedad donde el sufrimiento humano se reduzca a un mínimo. Creo que minimizar en lo posible las causas de sufrimiento humano, como la pobreza, la enfermedad y el conflicto, es el deber de todos los líderes políticos.

 

         Guiado por esta idea, me referiré ahora a las contribuciones concretas de Japón, en cuatro áreas: ayuda a los países en desarrollo, el medio ambiente global, el desarme y la no proliferación nuclear, y el mantenimiento y la construcción de paz.

 

Sr. Presidente,

        

         La primera área de contribución consiste en ayudar al progreso de los países en desarrollo.

 

         Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón logró la reconstrucción económica contando, en parte, con la ayuda de la comunidad internacional. Posteriormente, a través de un fuerte crecimiento económico, Japón pasó a ser una de las grandes potencias económicas. Con estos antecedentes, Japón no puede pasar por alto las realidades del mundo actual donde mil millones de personas padecen hambre, casi un millón de personas mueren cada año de malaria y la pobreza mantiene a unos 72 millones de niños alejados de la escuela. Japón concede una gran importancia a alcanzar los ODM.

 

         Asistí a la Reunión Plenaria de Alto Nivel sobre los ODM antes de ayer y anuncié las nuevas contribuciones en las áreas de salud y educación como el “Compromiso Kan”. Detrás de esta iniciativa se halla mi más sincero deseo de salvar las vidas de todos los bebés y hacer que todos los niños vayan a la escuela. Aportaremos 5.000 millones de dólares estadounidenses en ayuda para la salud y 3.500 millones de dólares estadounidenses en ayuda para educación a lo largo de cinco años. Nuestro compromiso en el área de salud incluye una contribución de 800 millones de dólares estadounidenses al Fondo Global para la Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria. La ayuda en el área de educación ofrecerá un entorno de alta calidad para la educación de más de 7 millones de niños.

 

         Japón continuará trabajando intensamente en la ayuda al desarrollo de conformidad con el concepto de seguridad humana y liderará los esfuerzos de la comunidad internacional hacia la concreción de los ODM. Como parte de estos esfuerzos, Japón propone organizar una conferencia internacional en Japón el año próximo para fortalecer la coordinación entre una amplia gama de interesados, que incluya a gobiernos, organizaciones internacionales y ONG, y el seguimiento en la Reunión Plenaria de Alto Nivel.

 

         Reforzar la ayuda particularmente a África donde el avance hacia el logro de los ODM es lento, es una de las prioridades de la comunidad internacional. Alcanzar los ODM en África constituye un pilar importante en el proceso de la Conferencia Internacional de Tokio sobre Desarrollo Africano (TICAD). Japón está aumentando sus esfuerzos en campos como la salud, el agua y la higiene, la educación y los alimentos. Para implementar en forma constante los compromisos que se fijaron en TICAD IV, incluido el de duplicar nuestra AOD (Asistencia Oficial para el Desarrollo) y brindar apoyo para duplicar la inversión privada en África para 2012, Japón continuará y fortalecerá su ayuda.

 

         La segunda área de contribución es el medio ambiente global.

        

         En la Cumbre sobre Cambio Climático de la ONU el año pasado, Japón anunció el objetivo de reducir sus emisiones en un 25% para el año 2020, en relación al nivel de 1990, partiendo de la premisa del establecimiento de un marco internacional justo y efectivo en el que todas las grandes economías participen, así como de su aceptación de objetivos ambiciosos.

        

         Los Estados insulares pequeños en desarrollo corren peligro de quedar sumergidos bajo el agua en el futuro debido al calentamiento global. Salvar a estos países de su difícil situación constituye una de las razones por las que deberíamos abordar el problema del cambio climático con urgencia.

 

         Con el objetivo de adoptar un documento legalmente vinculante, nuevo y completo, Japón continuará guiando las negociaciones internacionales tendentes al éxito de la Conferencia de las Partes (COP 16) a fines de este año, en forma coordinada con otros Estados y con Naciones Unidas. También apoyaremos en forma constante a los países en desarrollo que son vulnerables a los impactos negativos del cambio climático y a los que están tomando medidas de mitigación como reducir las emisiones, a través de la asociación entre los sectores público y privado.

 

         El mes próximo, la COP 10 de la Convención sobre Diversidad Biológica, con el tema “Vivir en armonía con la naturaleza” se celebrará en Nagoya, Japón. En el encuentro, debemos llegar a un acuerdo sobre el inicio de nuevas medidas para frenar la pérdida acelerada de biodiversidad. Los retos mayores en este campo son fijar un objetivo de acción global común y establecer un nuevo régimen internacional en el área de Acceso y Participación en los Beneficios (ABS es su sigla en inglés) en relación a los recursos genéticos. Como presidente de la reunión, Japón está decidido a desempeñar un rol importante en estas iniciativas.

 

Sr. Presidente,

 

         La tercera área de contribución es el desarme y la no proliferación nuclear.

        

         Creo que, siendo la invención de las armas nucleares y la consiguiente amenaza a la supervivencia de la raza humana una  obra del hombre, la solución puede alcanzarse con el esfuerzo del mismo hombre. Japón, como único país que ha sufrido la devastación de bombas atómicas, tiene la responsabilidad moral de dar los pasos concretos para hacer realidad un mundo sin armas nucleares. Japón estará al frente del esfuerzo internacional.

 

         Cada año durante los últimos 65, Hiroshima y Nagasaki han realizado una ceremonia de conmemoración con el sincero deseo de hacer realidad un mundo sin armas nucleares. El Secretario General Ban Ki-moon visitó Japón en agosto de este año y fue el primer Secretario General de Naciones Unidas que asiste a la Ceremonia de la Paz en Hiroshima y visita Nagasaki. Quiero agradecer nuevamente al Secretario General por haber hecho esta visita. En la ceremonia de Hiroshima, también estuvo presente un representante de los Estados Unidos, además de representantes de otros países. Recibo con gran beneplácito esa decisión que contribuirá a ganar impulso hacia un mundo sin armas nucleares.

 

         Japón tiene la responsabilidad hacia toda la humanidad de legar a las futuras generaciones una conciencia acerca de la naturaleza catastrófica de las armas nucleares. Con este objetivo, decidí nombrar “Comunicadores Especiales para un Mundo sin Armas Nucleares” a sobrevivientes de la bomba atómica, conocidos como “hibakusha” en Japón, y pedirles que comuniquen al mundo mensajes sobre el horror de la utilización de armas nucleares y el valor de la paz que sólo quienes han tenido una experiencia directa pueden transmitir. Japón trabajará en forma coordinada con otros países y la sociedad civil para promocionar la educación sobre temas de desarme y no proliferación.

 

         En diciembre pasado, Japón presentó el borrador de una resolución titulada “Una renovada determinación hacia la eliminación total de las armas nucleares”, que luego fue adoptada en la Asamblea General, con Estados Unidos como co-patrocinador por primera vez. Japón está decidido a continuar sus esfuerzos para fortalecer la tendencia a ampliar el apoyo a la resolución en el seno de la comunidad internacional.

 

         Es esencial la implementación firme del acuerdo de la Conferencia de Revisión del Tratado de no-Proliferación Nuclear en mayo. Japón y Australia organizaron conjuntamente una reunión de ministros de Relaciones Exteriores sobre desarme y no proliferación nuclear con países de ideas afines, en ocasión de la inauguración de la nueva Asamblea General, y lanzaron un nuevo grupo dedicado a trabajar en pos de un mundo sin armas nucleares. Tenemos pensado ahondar las discusiones para reducir el rol y el número de armas nucleares en el mundo.

 

         Aquí debo hacer referencia a la República Democrática Popular de Corea (DPRK) y a Irán.

 

         Los programas de desarrollo nuclear y de misiles de Corea del Norte representan una amenaza para toda la comunidad internacional. Japón insta a Corea del Norte a emprender acciones concretas de conformidad con la serie de resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y la Declaración Conjunta de las Negociaciones de los Seis. Además, es esencial la implementación de las resoluciones por parte de todos los Estados Miembros.

 

         Japón no ha modificado su intención de resolver de forma integral las cuestiones pendientes, zanjar el “infortunado pasado” y normalizar las relaciones de conformidad con la Declaración de Japón-DPRK Pyongyang. Para ello, es absolutamente indispensable resolver el tema de los secuestros. Si Corea del Norte adopta medidas constructivas y sinceras, como implementar su acuerdo con Japón, Japón está dispuesto a responder de la misma manera.

 

         En cuanto al problema nuclear iraní, es importante que la comunidad internacional trabaje unida para implementar con firmeza las resoluciones relevantes del Consejo de Seguridad y exhortar a Irán a tomar decisiones realistas. Japón seguirá instando a Irán a realizar esfuerzos para disipar las sospechas de la comunidad internacional. También trabajaremos juntos con la comunidad internacional para lograr una resolución pacífica y diplomática.

 

         La cuarta área de contribución es el mantenimiento y la construcción de paz.

 

         Japón, que vivió una reconstrucción luego de la destrucción de la guerra y logró el crecimiento económico, es profundamente consciente del preciado valor de la paz. Nuestros esfuerzos en las áreas de mantenimiento y construcción de paz son una manifestación de nuestra determinación de actuar en forma activa para el logro de una paz verdadera.

 

         Existe una idea generalizada de que las actividades de construcción de paz orientadas a promover la salud y la educación, el desarrollo industrial y el empleo deben iniciarse cuando terminan las del mantenimiento de la paz. Sin embargo, para hacer realidad una paz verdadera, es imperativo trabajar en iniciativas para la construcción de paz en forma conjunta con las actividades de mantenimiento de la paz desde las etapas iniciales de estas últimas.

        

         En abril de este año, como presidente del Consejo de Seguridad, Japón organizó un debate abierto del Consejo de Seguridad sobre construcción de paz después de un conflicto. Japón se esforzará por llevar adelante este enfoque integrado para construir la paz en el mundo, basado en la perspectiva de la seguridad humana.

 

         En Haití, devastado por un daño sin precedentes, causado por un trágico terremoto este año, un equipo de ingenieros de las Fuerzas de Autodefensa de Japón está colaborando activamente en los esfuerzos de recuperación, en el marco de las operaciones de paz de Naciones Unidas (UN PKO). En Pakistán, castigado por las inundaciones, actualmente tenemos helicópteros y Fuerzas de Autodefensa ofreciendo asistencia como Equipo Internacional de Alivio de Desastres. Para Timor-Leste, recientemente tomamos la decisión de enviar oficiales militares de enlace para las UN PKO en el terreno. Japón continuará participando activamente en operaciones de UN PKO y de alivio de desastres.

 

         Haremos, además, esfuerzos concretos en áreas como: invertir en la paz utilizando Ayuda Oficial para el Desarrollo, ofrecer ayuda a centros de capacitación para Mantenimiento de la Paz (PKO) y desarrollar recursos humanos como por ejemplo la capacitación de expertos civiles en construcción de paz en Asia.

 

         De todos los lugares del mundo donde se están llevando a cabo esfuerzos para construir la paz, Afganistán constituye una etapa particularmente crucial. Afganistán es justamente el país que representa el reto más grande para la comunidad internacional en términos de construcción de paz, y Japón está ofreciendo su ayuda más intensiva allí.

 

         Junto a varios socios, Japón ha apoyado los esfuerzos del Gobierno afgano de una manera completa e integrada, centrándose en tres pilares: el mejoramiento de la seguridad con capacitación policial incluida, la reinserción mediante formación vocacional de exsoldados talibanes y la creación de empleo, un desarrollo sustentable y autosuficiente mediante ayuda agrícola y estrategias similares.

 

         Japón cooperará con la República de Turquía prestando su asistencia en la capacitación de la policía afgana mediante el aporte tanto de fondos como de personal policial, con miras a mejorar la seguridad en el país. También desembolsamos 50 millones de dólares estadounidenses hace poco en asistencia para la reinserción de insurgentes. Japón brindará su ayuda de tal manera que el pueblo de Afganistán pueda recibir un mejoramiento tangible en su vida.

 

Sr. Presidente,

 

         Quiero hacer hincapié en la importancia de la reforma de la ONU.

 

         Las Naciones Unidas es la única organización internacional universal que tiene como objetivo promover la paz y la prosperidad mundial. Es de suma importancia garantizar una ONU funcional que sea capaz de resolver eficazmente los distintos problemas globales.

 

         Para ello, todos los Estados Miembros deben trabajar activamente con el fin de favorecer la reforma estructural y el fortalecimiento funcional de la ONU. Naciones Unidas, por su parte, debe mantener continuamente la comprensión y la confianza de los Estados Miembros asegurando su propia transparencia y responsabilidad.

 

         Para que la ONU tenga un desempeño eficaz respecto de la resolución de los retos globales, el rol del Consejo de Seguridad es particularmente importante. Y para que el Consejo de Seguridad sea efectivo, debe tener legitimidad, reflejando las realidades actuales de la comunidad internacional. En ese sentido, la reforma del Consejo de Seguridad es indispensable.

 

         Considero que, siendo el único país que ha sufrido la devastación de bombardeos atómicos y como país que no posee armas nucleares, Japón está en condiciones de cumplir una función en el Consejo de Seguridad del siglo XXI. Quiero expresar una vez más, en esta Asamblea General, la firme aspiración de Japón de asumir más responsabilidades para la paz y la seguridad internacional como miembro permanente del Consejo de Seguridad.

 

Sr. Presidente,

 

         Japón enfrenta distintos problemas sociales y económicos en este momento: el envejecimiento de la sociedad, los problemas fiscales y la dependencia energética de otros países, entre otros. Estos problemas pueden considerarse el programa común para el mundo ya que muchos países los enfrentarán tarde o temprano. Creo que sería una buena idea que Japón formulara modelos de solución para estos problemas sobre la base de su esfuerzo y presentara esos modelos al mundo. Japón está decidido a responder con audacia a los problemas que enfrenta.

 

Sr. Presidente,

 

         Las diferencias que dividen a los países no son grandes comparadas con la magnitud de la responsabilidad que tenemos con la humanidad futura. Estoy convencido de eso. Todo depende de las decisiones y las acciones que emprendamos hoy. Hagamos nuestro este pensamiento al comenzar la nueva sesión de la Asamblea General y tratemos todos de alcanzar buenos resultados en nuestras deliberaciones.

 

         Gracias.